4 sept. 2010

Canto de agua y de pájaros en Lonyín

Nunca entendí por qué el poema

chino tallado en la roca del manantial

aseguraba que los hilos de seda

que unen los elementos del mundo

surcan exactamente desde el trino

de los pájaros al canto

del agua de las fuentes

que manan de las altas montañas.



Tal vez lo soñé,

con la máscara impenetrable

de los fantasmas de la noche.



Quizá lo imaginé,

al calor de un súbita

impresión en el templo

de los quinientos budas de barro

y polvo de oro.



En una de esas fue un error

en la traducción,

por los engaños que van de los lineales

caracteres a la redondez

de nuestro abecedario.



Muy difícil, para un realista,

que lo haya sentido

en la mañana, junto a la fuente

del Pozo del Dragón,

cuando los pájaros daban su saludo

de bienvenida al recién llegado otoño,

o que estuviera escrito con la fuerza

que luego tuvo la imagen

de agua y música, de canto y viento.


LECTURA DEL POEMA